Desde el corazón del Albaicín, la cerámica Fajalauza lleva más de cinco siglos siendo símbolo de la artesanía granadina. Nuestras piezas mantienen viva la tradición con técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación.
La cerámica Fajalauza®, elaborada en la histórica Fábrica de Cerámicas Fajalauza (tradición desde 1640) en Granada, es una de las expresiones más representativas de la artesanía andaluza.
Situada en el barrio del Albaicín, la tradición cerámica de Fajalauza ha sido transmitida de generación en generación, consolidándose como un referente cultural y artesanal en Granada.
Tras la conquista de Granada en 1492, los artesanos continuaron desarrollando su técnica, combinando influencias islámicas y cristianas. Durante siglos, la cerámica Fajalauza ha sido utilizada en hogares, tanto en vajillas como en elementos decorativos.
Actualmente, la Fábrica de Cerámicas Fajalauza® representa la continuidad de esta tradición, manteniendo la producción artesanal original desde el siglo XVII.
La marca registrada Fajalauza® garantiza la autenticidad de cada pieza, diferenciándola de imitaciones industriales.
Si quieres aprender a identificar piezas originales, consulta nuestra guía: Cómo saber si una cerámica Fajalauza® es auténtica
La ventana a internet de una empresa con más de trescientos setenta años de tradición familiar y una consagrada experiencia en la elaboración de cerámica artesanal.
Elaboramos cerámica para la construcción y la decoración. Nuestras piezas pintadas a mano pueden ser empleadas tanto para interiores, como para exteriores. Visite nuestra exposición permanente sin compromiso.
Manuel Gómez-Moreno Martínez y Martín Almagro Basch abordaron la cerámica granadina como un proceso de transición tras la conquista de 1492, destacando la continuidad de técnicas decorativas y saberes técnicos desde el mundo islámico medieval.
Josep Llorens Artigas y José María Nöel incorporaron la tradición granadina a los grandes estudios sobre alfarería popular española, destacando su continuidad artesanal y su valor como cultura material.
Rainer Vossen y Natacha Seseña documentaron los alfares españoles en los años setenta, situando a Granada como uno de los grandes núcleos históricos de producción cerámica por su persistencia técnica y transmisión generacional.
Investigaciones arqueométricas recientes han demostrado la notable continuidad en los procesos de fabricación entre los siglos XVII y XX, así como cambios progresivos en la composición de los esmaltes en época reciente.
En la actualidad, la cerámica de Fajalauza continúa siendo un referente de la artesanía granadina, manteniendo técnicas tradicionales adaptadas a las necesidades contemporáneas y conservando una estética reconocible como parte de la identidad cultural de Granada.